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La Cocina (4,4)


Cra. 10 # 4 - 10, B/ San Antonio, Cali

 

“Donde se come con encanto”

 

LC.

 

 
PRECIO: plato fuerte por persona entre $32.000 - $72.000.

La cocina, es el cuarto de máquinas de un hogar, es esa habitación tan peculiar y enigmática, de la que nos ahuyentaban cuando éramos niños, pero que escondidos en un rincón, veíamos como entraban en ella, productos crudos e incomibles, que en manos de nuestras madres, abuelas o nanas, eran desmembrados y arrojados en sartenes y calderos humeantes y tras movimientos místicos y casi como un milagro divino (o magia negra de ese aquelarre prohibido), se convertían en comidas deliciosas o, en ocaciones, en menjurjes que no podíamos soportar, pero que debíamos comer porque decían que tenían el poder de hacernos más grandes y fuertes.

 

En nuestro continuo esfuerzo de buscar y compartir sitios agradables donde comer, Los Comidistas nos dirigimos nuevamente a San Antonio, barrio que es un hito urbano, fundamento de la caleñidad, que nos viene acompañando desde finales del siglo XVIII, con sus calles estrechas, siempre empinadas, su aire bohemio, sus casas antiguas de amplios zaguanes y ventanas coloniales, y sus gentes que deambulan despreocupadas, con ese tumba’o del caleño de los 70’s.

Ocupando una casona Sanantoñina, de hermosa fachada con paredes ahora invadidas por plantas, se encuentra el Restaurante La Cocina. Con un interior cuidadosamente decorado, un estilo predominantemente Provenzal, con marcada influencia europea, principalmente mediterránea francesa e italiana, donde se mezclan la estética de una brasserie, un bistró y una trattoria, pero sin perder el espíritu de San Antonio. Alegremente lleno de colores pastel y un sin fin de adornos y recuerdos de viajes, todo en armoniosa asimetría, que no esconde el paso del tiempo y el valor que este le imprime a cada objeto, cautivando a los comensales con esta acogedora decadencia, que enmarca y mejora la experiencia gastronómica propuesta por su chef y propietario Francisco Prado.

 
 
En una cocina abierta, a la vista de los clientes, que no tiene nada que esconder y, que nos permite seguir alimentando las creencia mágicas que tenemos de ella, salen platos bien elaborados, con preparaciones que fusionan estilos europeos, asiáticos y latinos, en su mayoría de sabores relevantes y con agradables reducciones (ver ¿QUE PIDO?).

En conclusión, un muy buen restaurante con una de las decoraciones y ambientes más bellos de la ciudad, muy buena comida, con varios platos muy gratos. Vale la pena visitarlo.
 
¿QUE PIDO?:
 
 Foto: La Cocina
 - Filete de salmón con salteado de peras, en reducción de balsámico,   servido sobre risotto de queso azul.

Muy buen plato. Un filete de salmón a la parrilla, de cocción cuidadosa. Salteado de peras que aporta notas dulces y sobre todo aromas frugales, una reducción de vinagre balsámico que añade acidez y astringencia que balancean el plato, sobre una cama de un delicado y notorio risotto de queso azul.

- Rabo de toro al vino, en finas hierbas y paprika Húngara, sobre spaguettis en aceite de oliva y perejil.

Plato consistente, de notas más graves y rústicas, propias de la carne roja y muy férrica del rabo de toro y la paprika, ese pimentón dulce húngaro que da carácter al goulash y como cimiento, un nido de spaguettis.

 
 
PROS:

- Extraordinaria decoración y muy grato ambiente para ir en familia, con amigos o en pareja.

- Muy buena comida fusión con diversas propuestas.

- Muy buena atención al cliente.
 
 
A MEJORAR:

- El Rollo de Pescado Relleno es mejorable, la salsa es pesada, la calidad del pescado es básica (Pangasius) y está sobre una tosta de arroz que no aporta mucho al plato.



 



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te digo que es un lugar precioso, la comida cara pero rica. Recomendadisimo.

Anónimo dijo...

Muy pertinente que alguien atinara a decir que el pescado blanco utilizado en el rollo de pescado o el ceviche ofrecido como "Mero, Corvina o Robalo fresco",no es más que un simple filete de Basa (tóxico por demás)congelado e importado y muy económico [$1 US la libra], timando a los clientes y sirviéndose de publicidad engañosa al ofrecerlo como un producto local, fresco y de calidad. Y ni hablar de las salsas y demás productos (pregunten por la carne de Jaiba), es todo un bodrio de restaurante.

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